La Argentina debería independizarse

El pasado 21 de marzo el presidente de Brasil, Lula da Silva en la cumbre de la CELAC declaró: «Nos quitaron el oro, la plata, los diamantes y minerales; ahora nos quieren colonizar de nuevo». Una frase que aplica perfectamente a la realidad argentina de estos días. No nos preocupa que los capitales extranjeros contribuyan a explotar e industrializar nuestros recursos, sino que la clase política, empresaria, gremial e intelectual de la Argentina no tenga un plan para que ello se realice asegurando nuestra soberanía política y económica y el bienestar del pueblo.

13/04/2026

Por Dr. Cesar Lerena

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El 9 de julio de 1816, las Provincias Unidas del Río de la Plata, declaraban la independencia de España y diez días después “de toda otra dominación extranjera”. El 21 de septiembre de 1863 en el Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad celebrado entre España y la Confederación Argentina. El alineamiento incondicional del Poder Ejecutivo con Estados Unidos e Israel borra en forma inconsulta esta vocación soberana popular.

La Argentina carecía entonces de los recursos necesarios para transformar las producciones primarias en industrializadas y, debido a ello, se incrementó la influencia británica y se tardó cien años en conseguir una trabajosa soberanía política e independencia económica. Podemos dividir ello en tres etapas: La primera etapa, entre 1860 y 1939, donde se expandió la red ferroviaria a 34.000 km conectando las capitales de provincia con el puerto de Buenos Aires respondiendo al eje agro-exportador británico. Se consolidaron los Puertos de Rosario (1860); Madero (1889); Bahía Blanca (1890); La Plata (1890) y Mar del Plata (1913),. Se creó Obras Sanitarias (1912) y se suministró agua potable y cloacas a Buenos Aires y otras principales ciudades. Se construyeron grandes edificios públicos y obras urbanas, entre otras, la ciudad de La Plata (1882) y la ciudad balnearia de Mar del Plata (1874). Se creó la Junta Nacional de Carnes y de Granos (1933); el Registro Civil (1884) y una moneda única nacional (1881). Se construyeron escuelas primarias laicas y gratuitas bajo la Ley 1420 (1884). El Estado actuó como gran planificador, inversor y administrador.

La segunda etapa entre 1940 y 1955 donde se nacionalizó el Banco Central y los depósitos bancarios (1946). De igual modo, los ferrocarriles británicos y franceses, estimulándose a los proveedores industriales locales; se nacionalizó la ITT creando Teléfonos del Estado (1946), luego ENTel; se creó y/o fortaleció la Siderúrgica SOMISA (1947); Gas del Estado (1945/6); YPF (1940/50); Aerolíneas Argentinas (1950). Se expandió la Flota Mercante del Estado (1946/50); la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE, 1947); las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME, 1952) de fabricación de aviones, autos y motos. Se creó el Instituto Argentino de Promoción de Intercambio (IAPI, 1946); la Industria y Sustitución de las importaciones (ISI, 1947). Se modificó la Carta Orgánica del Banco de Crédito Industrial (1946/52) para promover créditos industriales y expandió el mercado interno, consolidándose la industria liviana metalúrgica y textil (1947/51); la industria pesada de siderurgia, petroquímica y energética (1952/56),. Se creó el Instituto Tecnológico (1940) luego INIT y el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (1948) luego INTA; además de innumerables obras con fines sociales y de reafirmación nacional como la construcción de Hospitales; Viviendas; Escuelas Técnicas; Hogares Materno-Infantiles; Establecimientos para Turismo Social (Chapadmalal, etc.) y la UTN que fortalecieron la pertenencia nacional.


La tercera etapa se inaugura con las declaraciones del Presidente Milei que “venía a destruir al Estado desde adentro” (6/6/2024),. Todo ese proceso de industrialización-nacionalización se frenó llevándonos a una pérdida de soberanía que se profundiza en estos días y nos retrotrae al siglo XVIII principios del XIX. Respecto a los Tratados, la legislación argentina y los hechos de facto de la colonización argentina, la Argentina firmó Tratados con capacidades asimétricas entre los Estados y cuyos gobiernos dieron muestras sobradas de no respetar los acuerdos. Vimos el comportamiento del Reino Unido que, a pesar del Tratado de “Amistad, Comercio y Navegación” de 1825, invadió Malvinas en 1833 o a España, donde sus buques gallegos pescan ilegalmente en Malvinas desde hace más de 50 años,.

Es muy importante el número y contenido de las leyes argentinas que debilitan la soberanía y producción nacional. Las Leyes 21.364 (1976); 21.495; 21.526; 21.547; 21.572 (1977) y 21.771 (1978) redujeron el control del Banco Central; encarecieron el crédito y, dieron inicio a un sistema financiero concentrado extranjerizado y especulativo,. La llamada "tablita cambiaria" (1978) de José Martínez de Hoz produjo un atraso cambiario y la quiebra de empresas exportadoras. La “Reforma del Estado” se conoció popularmente como “la venta de las joyas de la abuela”, especialmente las Leyes 23.696 y 23.697 (1989) destinadas a privatizar Aerolíneas Argentinas, ENTel, Obras Sanitarias, Gas del Estado, SEGBA, Ferrocarriles, YPF, SOMISA, entre otras,.

Se dio comienzo al desmembramiento del Estado y la desinversión en redes ferroviarias, cuya destrucción final se está dando con la sanción de la Ley 27.742 (2024) de Bases y Puntos de Partida para la colonización total y la desestructuración del Estado Nacional,. Con los llamados Acuerdos de Madrid (1989/90) se crearon obligaciones en perjuicio de Argentina, privilegiando inversiones británicas y estableciendo un control británico de las Fuerzas Armadas Argentinas,. Se acordó la figura inglesa de la “Fórmula del Paraguas”, que congeló la soberanía de las Islas, sin fecha de vencimiento, pactos ratificados por Foradori-Duncan (2016) y Mondino-Lammy (2024),.

Otras leyes críticas incluyen la Ley 23.968 (1991) que redujo el Mar Territorial de 200 a 12 millas y la Ley 24.093 (1992) que facilitó la privatización de los puertos sin reservar al Estado la administración y defensa,. La Ley 24.184 (1992) otorgó un régimen de excepción al Reino Unido a pesar de tener invadido el territorio nacional. La Ley 24.922 (1997) extranjerizó la actividad pesquera, facilitando la pesca ilegal de China en alta mar y de España en Malvinas. La Ley 27.742 (2024) habilitó al gobierno a ejecutar acciones para facilitar la colonización.

El gobierno argentino no se integró a los BRICS, lo cual significa la pérdida extraordinaria del destino de sus exportaciones y el fortalecimiento de su soberanía económica,. El PBI de los BRICS es de 30 billones de U$S, demostrando el absurdo de no integrarlo y alinearse incondicionalmente a Estados Unidos e Israel. Esto se suma a una apertura indiscriminada de importaciones, bajos salarios y un dólar subvaluado que produce la quiebra del sector industrial.

La mayoría de los recursos naturales argentinos son explotados por empresas extranjeras. El petróleo y gas son explotados por capitales estadounidenses, árabes, chinos, británicos, entre otros. La minería de oro, plata, cobre y litio está dominada por firmas australianas, británicas, chinas y canadienses. La Argentina ha abandonado la explotación de uranio e importa el concentrado para sus centrales nucleares. La exportación de granos y aceites está concentrada en multinacionales extranjeras que manejan el 90,5% del total en el top 10.


En la pesca, siete de las diez empresas exportadoras son de capital extranjero. El Reino Unido otorga licencias ilegales en Malvinas a buques españoles y coreanos, mientras que en alta mar 450 buques chinos y españoles pescan recursos originarios de la ZEE Argentina,. El 50% de las exportaciones pesqueras pertenecen a empresas chinas y españolas. El manejo del agua podría privatizarse; la empresa estatal israelí Mekorot se menciona como interesada en AYSA y ya tiene convenios con 12 provincias,.

La propiedad extranjera de tierras representa un 5% del total (aprox. 13 millones de hectáreas). En las áreas fronterizas hay tierras en manos de capitales estadounidenses, italianos, británicos y árabes. Existe una incapacidad de control real en el Atlántico Suroccidental y el control de la pesca ilegal es casi inexistente,. En Malvinas existe una base aeronaval británica, mientras el gobierno anuncia colaboración con Estados Unidos en Ushuaia.

La administración del Río Paraná y Paraguay está tercerizada, realizándose el tráfico mediante empresas de bandera extranjera que transportan el 80% de las exportaciones,. El transporte con buques de bandera argentina bajó del 70% al 10%. El gobierno nacional llamó a licitación por 30 años para la red fluvial Paraguay-Paraná.

En tecnología, se eliminó el misil Cóndor II por presiones de Estados Unidos y se congeló la construcción del reactor CAREM desarrollado por la CNEA, lo que implica una pérdida de soberanía tecnológica,,. Existe presencia de radares y estaciones espaciales extranjeras: China en Neuquén, la Unión Europea en Mendoza y el radar de LeoLabs (EE. UU.) en Tierra del Fuego,. Además, hay pistas de aterrizaje privadas en la Patagonia en manos de un jeque árabe y de Joe Lewis.


Finalmente, la deuda pública alcanza los USD 460.934 millones, dejando al país expuesto a presiones externas. Frente a la extranjerización de los recursos, se requiere un Plan de Independencia Nacional para que la Argentina esté, finalmente, “libre de toda otra dominación extranjera”.

Dr. César Augusto Lerena

Experto en Atlántico Sur y Pesca –

Ex Secretario de Estado Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL)

cesarlerena.com.ar

12 de abril de 2026